lunes, 12 de noviembre de 2007

Antonio Gómez, con aires de mar ... almeriense

Redondo, como una de sus canciones, fue el concierto de presentación del nuevo disco de Antonio Gómez, "Aires de Mar". Todo un año llevaba el bueno de Antonio trabajando en este proyecto de sus canciones "de siempre", basadas e inspiradas en nuestra tierra y, como bien dijo el,"ha sido como un parto" y lo decía con el niño - el CD - entre sus brazos presentándolo orgulloso a sus amigos y paisanos de Almería.
El lugar: el precioso Teatro Apolo (reconozco que cada vez me gusta mas), el día: el 10 de noviembre y la ocasión: el XVIII Festival de Jazz de Almería.
Está ya muy sobada la frase de "ser profeta en su tierra", pero no por usada la expresión es menos cierta y realmente es difícil que tu trabajo sea reconocido por los mas cercanos, dándose casi siempre la paradoja de que sean precisamente los que no te conocen los que mas valoren lo que haces. Pues en este caso, y afortunadamente, se rompió la regla y el Teatro Apolo se llenó con muchos de los amigos de Antonio, y del resto de almerienses que no quisieron perderse el acontecimiento, y creo que nadie salió defraudado.
Y vayamos a lo más importante, que es la música. Sobre el escenario al principio aparece Antonio Gómez, con su guitarra, y los dos miembros del trío con el que lleva ya un año "dando batalla" en muchos escenarios: en el bajo eléctrico el fantástico Joan Massana, un catalán afincado en Granada, y que posee una envidiable técnica y una imaginación desbordante, no parando de crear en sus líneas de bajo. Y en la batería, el potente a la vez que sutil Pancho Brañas, un músico que domina cualquier ritmo que le planteen. Ambos consiguen conectar con Gómez de forma casi telepática, de manera que los temas que hacen en trío fluyen de forma natural, asombrando la gran compenetración que muestran nada mas sonar la primera nota. De esta forma se inició el concierto, con el bonito tema "Lloviendo", que según explica Antonio en el interior del CD, no se trata de lluvia de agua...(tan escasa en nuestra tierra), sino de una lluvia de estrellas, así que se lo inspiró el firmamento almeriense.

Y tras la lluvia, el desierto, pero el nuestro, el de Tabernas, con ese "Blues en Tabernas", un tema ya muy antiguo en el repertorio del guitarrista, pero que va ganando con los años.
En el hay mucho blues y alguna que otra cita a Morricone. Y en ese temas nos regaló Joan su único solo de bajo (lástima) de la noche. Solo uno, pero suficiente para demostrar de lo que es capaz.
Y llego el momento del primer invitado de la noche, Daniel Piedra, otro músico almeriense que posee una gran habilidad para los teclados, la electrónica y la programación de ritmos, y que esa noche usaba un curioso instrumento, un pequeño "pad" con que apoyaba el buen hacer de Pancho, con todo tipo de sonidos de percusión. Con él ya en el escenario interpretaron el tema que da título al disco "Aires de mar".
Y como la noche era especial, todavía quedaban más invitados. En el piano y teclados se sentó nada más y nada menos que Tomás San Miguel. Este pianista es uno de los grandes de jazz en España, y ha colaborado además también en el CD de Antonio, concretamente en 3 de sus pistas. Después de un precioso solo de introducción al piano, sonaron las notas de la que para mi es una de las mejores canciones del disco: "La ilusión de Monteleva", tema basado en los paisajes del Cabo de Gata. La música iba subiendo en color. Llego el turno a otro de mis temas favoritos del disco "De día", una tema de estilo muy "metheniano" en el que se aprecia muy bien el dominio armónico de este guitarrista.
Y subió la intensidad cuando se presentó al último invitado de la noche: Jorge Pardo, que además de colaborar en el disco de Antonio grabando su flauta en dos de sus canciones, también quiso estar con él en la presentación. Y nada mejor para celebrar que ya estaba todo el "supergrupo" en el escenario que tocar la que podría decirse que es la melodía más clásica del repertorio de Antonio Gómez, y que además lleva las notas de uno de los temas más representativos de nuestra tierra, el fandanguillo de Almería. Estoy hablando del tema "Plaza Vieja". Así llamado porque Antonio, como tantos almerienses, tenia grabado el "soniquete" de esa melodía que escuchas cada vez que pasas por la Plaza Vieja, uno de los más bonitos lugares del casco antiguo de nuestra ciudad. Fantástica la interpretación de este tema en directo, con unos impresionantes solos por parte de Antonio, Tomás y Jorge. Al final, diálogo y complicidad entre guitarra y flauta, hicieron que todos vibrásemos con esa maravillosa melodía.

Después siguió un tema de corte "fusión", llamado "In fraganti", que demuestra que Antonio es capaz de acometer cualquier estilo con éxito.
También hubo tiempo para un homenaje al compositor almeriense Manuel del Águila, y sonó su canción "Campanilleros de Cabo de Gata", con un muy bonito arreglo por parte de Antonio.
Y para terminar, el tema al que precisamente hacía referencia al comenzar esta crónica: “Redondo". Una canción que, según Antonio, "pasó de ser un Reggae playero a una Samba funky con aires de Tangos por arte de magia". Es una muy buena descripción además para toda la música que nos presenta Antonio, porque sabe combinar muy bien el funky, el blues, el jazz, el flamenco y los sonidos de nuestra tierra, del mediterráneo.
Así que el concierto acabó como empezó: "redondo". Lástima la poca vista del encargado de las luces del teatro, que no dejó pasar ni un segundo antes de encender toda la iluminación, por lo que no hubo lugar para un bis, que hubiese sido lo deseable. Pero eso no empaña el buen sabor de boca en el que todos salimos del Teatro. Caras amigas y felices por ver como nuestro paisano triunfaba en su casa, y rodeado por músicos de la categoría de los que vimos allí.

Y no quería olvidar - como no lo hizo Antonio - comentar que tuvo el detalle de dedicar el concierto a los tres músicos que hace muchos años tocaban con él algunos de estos temas que ahora ha grabado y nos presentaba: el guitarrista Ángel Valdivia, el bajista Fafi Molina y el batería Lito Vergara. Todo un detalle de Antonio Gómez con sus antiguos "compañeros de batallas".

Definitivamente, una preciosa noche de música y desde aqui deseo a Antonio que sea la primera de una larga lista de conciertos mostrando su música.

Seguiré comentando el festival de jazz, ya que todavía nos espera ver a músicos como Joshua Redman, Stacey Kent, Miguel Angel Chastang y Carsten Dahl, y ojala pueda hablar con tanto entusiasmo de ellos. Estoy seguro de que si.

viernes, 2 de noviembre de 2007

Miriam Mendez: Barroco por soleares

El pasado día 30 de octubre, gracias a una invitación llegada a mis manos "de carambola", pude asistir a un evento cultural organizado por la empresa BMW (si, la de los cochazos), y que tuvo lugar en el Auditorio de Roquetas de Mar (que, dicho sea de paso, le da "cien vueltas" al que tenemos en Almería capital, en sonido y en elegancia). Yo "no gasto" ese tipo de vehiculo de lujo, me conformo con mi SEAT Ibiza, que es capaz de llevarnos a mi mujer y a mi a todos los conciertos que queremos, pero en este caso tengo que agradecer a esta empresa que nos diese la oportunidad de ver ese espectáculo.
Bueno, a lo que iba. El espectáculo se llamaba "Bach for flamenco", y estaba presentado por la pianista sevillana Miriam Mendez.
Así de entrada, diré que no soy muy amigo de los experimentos (como se suele decir, "los experimentos...en casa y con gaseosa"), pero teniendo en cuenta mi gran devoción por la música barroca, y concretamente por J.S.Bach, cualquier cosa que huela a barroco despierta mis instintos musicales y corro hacia ella sin preguntarme mas.
Por otra parte, el flamenco es ese gran desconocido para mi, ese estilo que respeto pero del que reconozco no saber gran cosa, y que tengo pendiente entrar mas a fondo en el, como músico y como oyente. Asi que pensé que podria ser, cuando menos, curioso ese cocktail.
Y realmente lo fué, porque sobre todo los músicos que alli habia sobre el escenario eran realmente buenos. Comenzando por la pianista, y claramente lider de ese conglomerado, Mirian Mendez, que por lo que puede ver en el elegante programa que repartieron, es una instrumentista bastante reconocida (por tanto, desconocida para el gran público, como suele ser habitual), que ha recorrido media europa ya, tanto estudiando en los mejores conservatorios, como tocando.
De ella dire que me fascinó su fuerza. Tocaba el piano casi con el cuerpo, mas que con los dedos. Acompañaba los ritmos flamencos a veces palmeando, y de repente se inclinaba sobre el instrumento y sonaban las melodias de Bach, entremezcladas con esos ritmos. Incluso, ya casi al final de concierto, se levantó del piano y bailó para todos nosotros. Como de danza no entiendo nada, no se decir si la chica lo hacia bien, o no, pero lo que si sé es que transmitía mucho.
Pasemos al resto de los músicos: A ambos lados del piano se situaban los integrantes de cada "subgrupo", de forma ordenada, para que se notase bien que cada parte representaba a uno de los estilos.
A la izquierda, estaban los músicos claramente clásicos: Un clarinetista, un violinista y una violonchelista.
Y a la derecha, los flamencos: un guitarrista (que curiosamente, era brasileño), 2 cantaores y un percusionista.
Pues no puedo mas que decir que me sorprendieron. La música que allí sonó era auténtica. Con el respeto que se merecen tanto el autor barroco, como ese estilo tan nuestro. Evidentemente para abordar algo tan complicado y que no suene a "pastiche", deben hacerlo músicos de mucha calidad, y Miriam Menden demuestra tenerla. Supongo que los arreglos son cosa suya, y ha sabido rodearse de músicos muy buenos en ambas facetas, y dispuestos a hacer concesiones para que todo sonase como una máquina bien engrasada.
Hicieron cosas como el 1er movimiento del concierto en Sol Mayor, con aire de bulerias, varios preludios fusionados con palos como las siguirillas, soleas y tangos (que me perdonen y me corrijan los flamencos que lean esto, si no soy exacto, pero es que desconozco la terminologia flamenca).
Como bis, nos ofrecieron una pieza de otro espectaculo de Miriam, en este caso dedicado a Mozart, y que me dejó con ganas de verlo tambien completo.
En resumen, un bonito concierto, que me hace reflexionar sobre esa maravillosa música de Bach, por la que sorprendentemente no pasan...ya no los años...sino los siglos. Es curioso que un compositor tan lejano, siga estando siempre tan vigente, y que pueda ser fusionado con musicas tan diferentes como el flamenco, o tan modernas como el jazz (o si no, escuchad algunos de los trabajos de Jacques Louissier Trio), y que finalmente siempre salga triunfadora. Johann Sebastian, muchacho, no pasas de moda nunca. Y todos los melómanos y los músicos te lo agradecemos.

miércoles, 17 de octubre de 2007

Roger Hodgson: El mago de las melodías

Cuando uno tiene el privilegio de ver y escuchar a uno de sus ídolos musicales de adolescencia y no sale defraudado se produce un momento verdaderamente mágico.
Y eso es lo que ocurrió anoche cuando estaba disfrutando del recital de Roger Hodgson: Magia en estado puro.
Probablemente en este país (y casi diría que en el mundo) no hay nadie de mas de treinta años que no conozca, al menos, una canción de Supertramp, aunque seguramente la gran mayoría no saben “de que les suena”.
Pues todas esas melodías que a más de uno nos ponen el vello de punta salieron de la mente del Sr. Hodgson. Los muy fanáticos del sonido Supertramp, cuando se produjo el “cisma” en el tandem creativo Hodgson-Davies seguimos la pista de este creador, y disfrutamos también de sus 3 discos en solitario (mas uno en directo), y ya pudimos comprobar que su genio no disminuía por el hecho de no estar junto a su compañero Rick Davies, el otro cerebro de Supertramp.
Pero volvamos al presente, al concierto de anoche, que es parte de la gira acústica mundial que Roger está haciendo en la actualidad. Para empezar, hay que reconocer que puede sorprender ver lo sobrio del escenario, aunque elegante: Un piano de cola al fondo, 2 guitarras acústicas de 12 cuerdas preparadas en sus soportes y un sintetizador Korg Tritón de frente, y sale Hodgson solo, se sienta al sintetizador y nada mas posar sus manos en el…suenan los acordes de “Take the long way home” y es como si tuviésemos a los Supertramp de siempre ahí enfrente. Pocas veces he visto como una persona sola llena tanto un escenario. Con una habilidad pasmosa con cada instrumento que cogia, fue repasando todas las canciones que queríamos escuchar, con una voz en perfecta forma, todo hay que decirlo. Es de recibo comentar tambien que contaba con la presencia de otro músico en el escenario, cuyo nombre ahora mismo no recuerdo, que le apoyaba sobre todo con todo tipo de instrumentos de viento (saxos, flautas, armónica, melódica), y que le hacía a veces de traductor de español, aunque entre su simpatía y su clara forma de hablar, se le entendía casi todo.
Y vamos al concierto en sí: Tras el primer tema “Take the long way home”, del supermillonario disco “Breakfast in America”, sin darnos tiempo a respirar, cogió su acústica y para regocijo de todo el personal nos lanzó, así “a bocajarro”, su “Give a little bit”.
Posteriormente fue alternando sus “hits” de Supertramp con magníficos temas de sus discos en solitario.


Con el sintetizador nos obsequió con obras maestras como “Child of Vision”, “Breakfast in America”, “Logical Song”, todos del “Breakfast in America”, "Don´t leave me now", y una versión electrizante del “Hide in your shell”. Es de reseñar la habilidad que Hodgson tiene con este instrumento, con el que sabe combinar perfectamente los sonidos adecuados para que los arreglos originales de cada tema estén presentes, y no parezca faltarles nada: ahí esta todo, la melodía con su preciosa voz, los acordes exactos, el ritmo y los bajos, ejecutados con una flexible y ágil mano izquierda, todo estaba ahí. Cuando llegaba el momento de los solos vientos, su acompañante “calcaba” nota por nota los que en su día hacía John Anthony Helliwell, cosa que en la música pop es de agradecer, ya que esperamos escuchar lo que se compuso, sin improvisaciones, que para eso ya tenemos el jazz.
Con la acústica de 12 cuerdas le dio un repasito al “Crisis, what crisis”, y nos hizo silbar a todos el comienzo de “Easy does it”, para entrar después en la famosa “Sister Moonshine”. También de ese disco sonó “The meaning” . Los aires celtas estuvieron presentes en el tema “Along came Mary”, que abría su tercer disco en solitario “Open the door”, y en uno de los momentos mas emocionantes de la noche, sonó su “Even in the quietest moments”.
De cuando en cuando, Roger se sentaba en el precioso piano de cola, y desde ahí nos brindó sus mejores baladas como la famosa “Lord is it mine”, la intimista “Lovers in the wind”, de su primer disco en solitario “In the eye of the storm”, o “The more I look”, del “Open the door”. Interpretó tambien al piano una canción inédita, llamada "Oh brother".
Y para el final, que ya se adivinaba apoteósico, no podían faltar canciones que nos marcaron a todos: “Dreamer”, con todo el auditorio en pie coreándola con el, “It´s raining again”, de su ultimo disco con Supertramp (reconozco que no es de mis favoritas, pero aún así la disfruté esa noche) y “School”, el tema que abría el que para mi fue el mejor disco de Supertramp y uno de los mejores de los años 70: “Crime of the century”.
Pocas veces, o puede que ninguna, he visto un concierto en el que el público se levantase de su butaca para aplaudir al artista prácticamente en cada final de canción.
Por último, y para que nos marchásemos relajados y a la vez felices, nos obsequió con “Two of us”, la canción que cierra el disco "Crisis, what crisis?" y repitió “Give a little bit”, para regocijo de los presentes, saliendo todos del auditorio con una gran sonrisa en nuestras caras.
Lo maravilloso de la música es su amplitud y diversidad, que no tiene límites, y que nos puede hacer gozar y sentir de muchas formas. Se puede disfrutar con un concierto para piano de Mozart, con un potente tema heavy de los “Dream Theater”, con un solo de Miles Davis … o con las bellas canciones de Roger Hodgson. Si está hecho con buen gusto, todo tiene cabida y todo nos aporta algo. Anoche volví a casa satisfecho, si, ¿se nota?.