sábado, 18 de septiembre de 2010

Una tarde sin banda sonora

Todos eran mis hijos, de Arthur Miller, martes, 14 de septiembre de 2010 , Teatro Español (Madrid)

Que me perdonen los aficionados al teatro, porque seguramente voy a meterme en "camisa de once varas", pero como ya me he acostumbrado a escribir sobre los espectáculos a los que asisto, y en esta ocasión se trataba de una representación de la famosa obra de Arthur Miller, al menos voy a dar mi opinión, aunque reconociendo que me muevo en terrenos pantanosos y desconocidos para mi, a nivel técnico sobre todo. Dicho esto, y esperando que los expertos sean indulgentes, ahí va mi opinión.
La invitación a acudir a esta representación vino de parte de mi hermana que además de vivir en Madrid desde hace unos añitos, resulta que sí que es un verdadera aficionada - y a veces más que eso, pasando a la práctica - a este noble arte de la interpretación. Me llamó unos días antes de mi partida hacia Madrid para comentarme que tenia intención de ir a ver dicha obra con otros amigos y con el típico "¿te apuntas?". Casualmente cuando me dijo de que obra se trataba, recordé que ya había visto yo una noticia sobre ella en un telediario reciente, y que me llamó la atención, por la juventud del director, Claudio Tolcachir, un argentino que ya había tenido otro gran éxito en Madrid, y también por algunos de los actores, como Carlos Hipólito, Gloria Muñoz, Manuela Velasco y, sobre todo, por el mas mediático Fran Perea. Y, como no podía ser de otra manera, me apunté.
De entrada tengo que reconocer que al no estar acostumbrado a asistir en demasía al teatro - en Almería tampoco vienen tantas compañías y, caso de venir, siempre hay algún concierto que me interesa más - tiendo a impresionarme con más facilidad que los que acuden asiduamente. Ver y escuchar a un actor en directo tiene un encanto especial que no existe en el cine ni la televisión, y por tanto , suele gustarme casi todo lo que veo. Buena boca teatral, se llamaría esto.
El argumento de la obra me pareció muy interesante, planteando algunos dilemas éticos y morales entre los personajes, y que podrían extrapolarse a muchas situaciones reales. Un viejo empresario, en la América de los 50, tiene que cargar con la sospecha de una turbia venta de material defectuoso que ocasionó una desgracia aerea, y que además llevó a la cárcel a su socio. Para complicar las cosas, uno de sus hijos desaparece en combate, su esposa se niega a aceptar su muerte, y su otro hijo está enamorado de la novia de su hermano muerto, que para mas "inri" es hija de su ex socio – que está a punto de ser excarcelado - . La obra comienza cuando el hijo invita a casa a la antigua novia de su hermano, para proponerle matrimonio.
Argumento interesante, complejo, pero nada enrevesado, con unos personajes creo que muy bien construidos, y con algunas pinceladas de humor para relajar el ambiente de vez en cuando.
En fin, no voy a descubrir yo a Arthur Miller ahora, claro. Es uno de los más importantes dramaturgos del Norteamérica, y por algo será.
Respecto a las interpretaciones, creo que Carlos Hipólito está realmente bien - siempre y cuando uno no cierre los ojos y crea que está escuchando al niño de "Cuentame". Cosas de la televisión. La actriz Gloria Muñoz, en el papel de su esposa también creo que lo borda. Sin embargo la pareja joven, Manuela Velasco y Fran Perea, no me parecieron tan convincentes, dentro de que creo que no lo hicieron nada mal. Lógicamente, se ve que en esto del teatro, más que en otras cosas, la veteranía es un grado.
La escenografía era sobria, pero magnifica para lograr meternos en la historia. A la izquierda un trozo de la vivienda de los protagonistas con la puerta que da al jardín, donde transcurre prácticamente toda la acción, y por el que van pasando todos los personajes. Al fondo una arboleda muy bien simulada. Y poco más. Suficiente, ya que la fuerza de la obra estaba en los diálogos.
Total, que creo que fue un acierto asistir a la obra, no todo en la vida puede ser música. De hecho...precisamente algo que me llamó la atención es que...prácticamente no se escuchó música de fondo en el montaje. A veces las palabras tienen tanta fuerza que acompañarlas con una melodía se hace totalmente innecesario.

Se desborda el Rio de la Plata

Guillermo Calliero Cuarteto, lunes 13 de septiembre de 2010, Café Central (Madrid),

Con septiembre llega la vuelta al cole, las colecciones en los kioscos, los propósitos de aquí a fin de año...y, en mi caso, vuelven los viajes a la capital con la loable intención de seguir acumulando conocimientos a nivel profesional. Pero, como es costumbre también en mí, no suelo desaprovechar la ocasión para pasearme por el Madrid cultural, mayoritariamente musical aunque, como veréis, tampoco hago ascos a otras opciones igual de interesantes.

En este caso reconozco que pensé que me vendría bien un poco del fresquito que suele llegar por esos lares en cuanto el verano llega a su fin, pero me equivoqué: posiblemente he pasado más calor que si hubiese estado en Almería, que ya es decir. Nada es perfecto, y dejaremos para otra ocasión el disfrute que para un sureño supone pasar un poquito de frio de vez en cuando.

A lo que voy, el mismo lunes por la mañana ya cogí ese rápido TALGO mañanero del que todos los almerienses "disfrutamos", ese con el que nuestro ya famoso cómico Pepe Céspedes bromea con eso de "salgo de Almería a las 7 de la mañana y...llego a las 2 ¡¡¡¿A ver qué hago yo ahora con tanto tiempo por delante en Madrid???¡¡¡". Sarcasmos aparte, reconozco que el viaje por la mañana no se hace tan pesado, y me permitió asistir a un pequeño curso esa tarde (uno extra al que me habían convocado a última hora) y poder asistir esa noche a la actuación del Café Central, lo cual era más interesante para mí.

La actuación del Central era una de mis prioridades en mi agenda cultural de la semana, puesto que el pianista del cuarteto que actuaba era ni más ni menos que el gran José Reinoso, uruguayo afincado en España desde hace ya algunos años, y que tuve la suerte de ver en Almería hace un par de años con el cuarteto Arguy, de Carlos Carli. Además he escuchado varias grabaciones suyas, y por tanto sabía muy bien que, en lo que a piano se refiere, iba a disfrutar mucho escuchándolo.

Sin embargo no conocía al resto de la banda, empezando por su líder, el trompetista argentino Guillermo Calliero, que además presentaba su trabajo "Barcelona Hora Cero".

A las 21:00 horas ya estaba yo sentadito en primera fila en el Central, justo al lado de la banqueta del pianista, haciéndome la ilusión de que...en caso de desfallecimiento de Reinoso, podría yo echarle una mano. Nada más lejos, porque a este hombre habría "que echarle un galgo" para tocar con su maestría y virtuosismo. Bueno, como soñar no cuesta, mientras cenaba eso era lo que yo pensaba.

Con la puntualidad que caracteriza al Central, a las diez de la noche comenzó un verdadero festival de buen jazz, en el que se mezclaban el mas puro bop y hard-bop, con ciertos aires tradicionales porteños que no eran de extrañar dada la procedencia de varios de los músicos. Los aires de tango estaban por ahí presentes cada vez que te descuidabas.

"Barcelona hora cero" fue su obertura, dejando claro que presentaban ese trabajo, y también dejando claro que íbamos a disfrutar. Tema potente desde la primera nota, que constataba que no necesitan demasiado calentamiento para extasiarnos.

Siguieron con "La nochera", una mezcla entre samba tradicional y "groove", y para calmar y templar me sorprendieron con uno de mis temas favoritos de Ivan Lins: "Bilhete". Tema de una compleja armonía que dificulta enormemente cualquier improvisación, pero que a músicos como estos no asusta lo más mínimo.

Cerraron el primer pase con el tema de Piazzola "Buenos Aires Hora cero" y me dejaron literalmente pegado a mi asiento. !!!Cualquiera se movía de allí¡¡¡

La segunda parte la iniciaron trompeta y piano a solas, con un tema de Gardel, de conocida melodía, pero que no puedo recordar su título - o quizás no lo dijeron - y siguiendo con la mezcla jazz-tradicional atacaron una melodía que me fascina: "Arenosa", original de Mercedes Sosal, pero que yo ya había escuchado adaptada al jazz en otras ocasiones. sin ir más lejos, el mismo Reinoso interpreta otra versión en su disco a dúo con Antonio Serrano "Zamba nueva"

Acabaron con un tema llamado "Montevideo" y con una maravillosa versión de "El día que me quieras", donde Guillermo nos deleitó con la trompeta hasta límites insospechados.

Como bis, nos regalaron con un tema de José Reinoso llamado "Marcelo´s blues".

Si el repertorio fue variado e interesante, que decir de los ejecutantes: Guillermo Calliero me pareció un fantástico trompetista, imaginativo y con todo tipo de recursos, pero sensible y sin aprovechar la potencia de su instrumento para impresionar, sino, bien al contrario, sacándole partido con mucho sentido.

Reinoso, como ya comenté al principio, se trata de uno de mis pianistas favoritos. Posee una gran técnica, y consigue que todo lo que toca suene interesante, tanto a nivel de acompañamiento como en sus solos. Toda una referencia para cualquier pianista. El pasado verano pude verlo – en los conciertos que La 2 emite a altas horas de la madrugada - con la banda de Sole Gimenez (la ex-Presuntos implicados) y puedo asegurar que subía el nivel general de la banda, que por otro lado era bastante buena.

La sección rítmica, desconocidos ambos para mi, realizaron también un fantástico trabajo. El bajista Martín Laportilla acompañó de forma impecable y nos mostró con un par de solos que también sabia de que iba la cosa, Lástima que no tocase el contrabajo, no sé si porque no se terció así...o porque es bajista eléctrico habitualmente, porque creo que la música que hacían se adaptaba mas la versión acústica del instrumento.

El batería venezolano Juan Pablo Berbin era todo energía. Técnicamente muy bueno, pero destacaba la gran pegada que poseía. Fantásticos algunos momentos logrados entre él y Reinoso: pequeños duelos piano-batería en los que nos dejaban sin respiración. Para mi gusto en algunos momentos tocó demasiado fuerte, máxime cuando el piano no estaba amplificado, de forma que en ocasiones - y os recuerdo que yo me encontraba justo al lado del piano - me costaba escucharlo.

En definitiva, y ya creo que he usado esta frase en muchas ocasiones en este blog, una magnífica noche de música en el Central. ¡¡¡ Y que nos dure !!!. En estos tiempos, más que en cualquier otro momento, todavía parece más complicado mantener un local como este, con esta calidad en su oferta, y programando jazz en directo sin interrupción, de lunes a domingo. Hasta en una capital como Madrid esto ya empieza a ser un lujo, al alcance de todo aquel que sepa llegar a este rincón en la Plaza del Ángel. Buen comienzo de semana, la verdad.

Para el día siguiente tenía previsto sustituir las artes musicales por las escénicas, y como veréis tampoco me fue nada mal.

sábado, 21 de agosto de 2010

Fusión junto al mediterráneo

Josemi Carmona, Diego Cruz y Paco Rivas, viernes 20 de agosto e 2010, La Jaima de Costacabana (Almería)

La noche acompañaba, fresca - dentro de lo fresca que puede ser una noche de agosto en Almería – con una leve brisa que subía del cercano mediterráneo y una luna que alumbraba lo justito. Aparcamos en el improvisado e irregular “parking” – por llamarlo de alguna forma - de la Jaima de Costacabana, a tientas, porque las luces allí brillan por su ausencia. Nos encontramos con Diego Cruz y María Miras – organizadora del evento – y junto a nosotros aparca otro coche, del que se baja Juan “El Camborio”, que acudía también como espectador. Comencé a intuir que la noche iba a dar mucho de sí.

Acudíamos a la reunión de dos artistas: el guitarrista Josemi Carmona (uno de los miembros de Ketama) y el cantante almeriense Diego Cruz. Cuando músicos de gran calidad como los que cito coinciden en un escenario, nada malo puede salir de ahí.

Y la jaima llena a reventar. Nadie quería perderse “el encuentro”.

Junto a lo flamenco de la guitarra de Carmona y al “soul” que la garganta de Diego Cruz lleva prácticamente tatuado, estaba también la sabiduría y el virtuosismo del guitarrista almeriense, pero universal ya, Paco Rivas, que realizó la importante labor de ser el nexo que hacía posible la unión entre esos dos mundos que son, por un lado , el flamenco, y por otro el jazz, el blues y el soul. Completándolo todo, y para que ritmo no faltase, el percusionista Moisés Santiago aportaba su cajón flamenco.

El repertorio, por lógica, también debía de ser heterogéneo, como las personalidades musicales que se reunían allí, y para dejar claro de que iba la cosa, eligieron para comenzar lo que ya se ha transformado en un himno del flamenco-jazz: “Spain” de Chick Corea.

Escuchamos algunos de los temas clásicos del repertorio de Diego Cruz, como la versión aflamencada del famoso tema de EllingtonCaravan”, una intima y maravillosa “Yesterday”, a solas con la guitarra de Paco Rivas, un “Georgia on my mind” por bulerías –¡¡¡ si Ray Charles levantara la cabeza !!! – y el clásico de Horace SilverSong for my father”.

Por parte de Josemi Carmona, además de algún tema instrumental de factura propia, era natural recordar algunos temas de Ketama que tanta popularidad le han dado, así que en su guitarra y en la voz de Diego Cruz sonó en primer lugar el tema ”Problema”.

Como espectador de lujo, dos mesas mas allá de la nuestra, nuestro internacional guitarrista José Fernandez Torres “Tomatito”, seguía la jugada atentamente, y aunque él se limitó a disfrutar de la noche, su hijo – Jose Fernandez, también – fue invitado a subir al escenario y nos dejó claro que la sangre del “Tomate” corre por sus venas.

Otro momento especial de la noche: dúo de guitarras. Paco y Josemi tocando una versión de la emotiva “El emigrante”

Más adelante, y con la incorporación al escenario de otro de los fantásticos músicos que figuraban entre el público, el cubano Luis Barbería - que nos encandiló con sus habilidades de percusión vocal, así como con sus magníficas segundas voces -, sonó “Flor de lis”, precioso tema del grande de la música brasileña Djavan, cuya versión en castellano también supuso un gran éxito para la carrera de Ketama.

Y finalmente, para interpretar el no menos famoso “Se dejaba llevar”, además de Barbería, fue también invitado otro miembro de la familia Carmona y , a la sazón, co-fundador de Ketama: Juan CarmonaCamborio, así como su mujer Mari Carmen en las voces. Siete músicos sobre el pequeño escenario de la jaima, deleitándonos con esa pegadiza melodía del “se dejaba llevar por ti”.

Diego lo dio todo con su voz, alcanzando notas imposibles, jugando con las melodías y no había más que mirar su cara para notar que reflejaba su felicidad interior. No era para menos, porque tanto Paco Rivas- que ejecutó magníficos solos, con esa coctelera musical que pocos músicos poseen – como la guitarra flamenca de Josemi Carmona, y el cajón de Moi, hicieron que su voz brillase más que nunca.

Allí sentado junto a mi amigo Chipo, que tampoco quiso perderse el evento, con la cervecita en la mano, la brisa marina acariciándonos y lo que estaba ocurriendo bajo las intimas luces del escenario, no tuve más remedio que pensar “¡¡ Que privilegio estar aquí esta noche !!”.